El 2 de abril de 1845, los físicos franceses Armand Fizeau y Léon Foucault lograron una hazaña científica sin precedentes: capturaron la primera fotografía conocida del Sol utilizando la técnica del daguerrotipo. Esta imagen de 12 centímetros de diámetro, con una exposición de apenas 1/60 de segundo, reveló detalles fascinantes de la estructura solar, incluyendo la umbra y penumbra de varias manchas solares, así como el fenómeno de oscurecimiento en el limbo.
El daguerrotipo, un método fotográfico desarrollado por el pintor y físico Louis Daguerre y anunciado oficialmente en París el 19 de agosto de 1839, permitió a los científicos plasmar con notable precisión la imagen del astro rey. Desde los primeros días de esta técnica, Fizeau y Foucault estuvieron involucrados en experimentos para mejorar su calidad y durabilidad.
De hecho, en 1840, Fizeau introdujo un innovador tratamiento químico que aumentaba la estabilidad de las imágenes mediante una solución de cloruro de oro y hiposulfito de sodio, aplicada con calor.
Aunque Fizeau y Foucault son más conocidos por su experimento de 1850 para medir con precisión la velocidad de la luz, su contribución a la astrofotografía marcó un hito en la historia de la ciencia. Su retrato del Sol no solo fue una proeza técnica, sino que sentó las bases para el estudio detallado de nuestra estrella mediante la fotografía, un campo que con el tiempo daría paso a observaciones solares cada vez más precisas y reveladoras.
Hoy, 179 años después, esta imagen sigue siendo un testimonio del ingenio humano y del poder de la curiosidad científica para expandir nuestros horizontes más allá de lo visible.
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